Manda narices que a estas alturas de la película me tenga que enterar que mi vida está escrita en 26 páginas, ni una más ni una menos. Eso es lo que ocupa la carta astral que me pasaron el otro día y que conoce todo de mí con solo saber el lugar y la hora de mi nacimiento. Tantos años esforzándome por llegar a ser una tocapelotas de primera para que luego venga la página cuatro y me diga que "tiende al inconformismo y a exigir mucho de los que la rodean." Vamos, que habría llegado a lo mismo ahorrándome horas y neuronas para aprender frases irónicas y sarcásticas.
Este tipo de cosas tendrían que avisarlas con antelación a los progenitores, para que se vayan haciendo una idea de cómo quieren que les salga su churumbel. Que quieren a alguien mandón, pues tienen que ponerse a la tarea para que el crío les salga Virgo; a alguien exigente, enérgico y reservado, pues a aprovechar el frío de noviembre para que te salga Leo; soñador y pasional, Aries; creativo y tímido, Libra. Y así con todos.
Y es que si se le mira el lado positivo al asunto, oye, pues la cosa ésta ahorra un montón de tiempo, dinero y ganas. En vez de tantear a alguien y gastarte la vida en cafés, copas y helados, le preguntas su nombre, lugar, fecha y hora de nacimiento y santas pascuas. Te metes en Internet, que ahora todos los móviles tienen, miras su carta astral, y descubres en un momento si sois o no compatibles. Si es que sí, fíjate tú que feliz. Y si es que no porque las conjunciones astrales estaban en casas opuestas mirando la una pa Parla y la otra en la luna de Valencia, pues a otra cosa mariposa. Aquí paz y después gloria.
En fin, yo voy a seguir trabajando en mi repertorio de tocapelotas por si acaso, no vaya a ser que los astros se equivoquen y al final por no hacer nada me convierta finalmente en un niña buena. Y eso sí que no.
Este tipo de cosas tendrían que avisarlas con antelación a los progenitores, para que se vayan haciendo una idea de cómo quieren que les salga su churumbel. Que quieren a alguien mandón, pues tienen que ponerse a la tarea para que el crío les salga Virgo; a alguien exigente, enérgico y reservado, pues a aprovechar el frío de noviembre para que te salga Leo; soñador y pasional, Aries; creativo y tímido, Libra. Y así con todos.
Y es que si se le mira el lado positivo al asunto, oye, pues la cosa ésta ahorra un montón de tiempo, dinero y ganas. En vez de tantear a alguien y gastarte la vida en cafés, copas y helados, le preguntas su nombre, lugar, fecha y hora de nacimiento y santas pascuas. Te metes en Internet, que ahora todos los móviles tienen, miras su carta astral, y descubres en un momento si sois o no compatibles. Si es que sí, fíjate tú que feliz. Y si es que no porque las conjunciones astrales estaban en casas opuestas mirando la una pa Parla y la otra en la luna de Valencia, pues a otra cosa mariposa. Aquí paz y después gloria.
En fin, yo voy a seguir trabajando en mi repertorio de tocapelotas por si acaso, no vaya a ser que los astros se equivoquen y al final por no hacer nada me convierta finalmente en un niña buena. Y eso sí que no.